Notas sobre cómo empezar un juego (mi experiencia en 2024)
En noviembre de 2023 decidí que en 2024 haría seis juegos, uno cada dos meses. En mi cabeza sonaba increíble. Productivo. Casi épico. Pensé que el reto sería técnico: programar más rápido, diseñar mejor, optimizar sistemas. Si aprendía lo suficiente, todo iba a fluir. Creí que el desafío estaba en producir más. Y ahora que lo veo con distancia… no era eso. El primer proyecto fluyó, y en ese momento yo lo atribuía a que estaba aprendiendo mucho. Diseñé un walking simulator minimalista, dibujé mi propio arte sobre una plantilla base porque no quería que el juego tuviera la personalidad de alguien más, construí un sistema de diálogos desde cero (del que me sentía bastante orgulloso), experimenté con sonido chiptune durante horas hasta quedarme con apenas unos efectos que realmente encajaran y, casi al final, agregué shaders para simular un efecto CRT. Todo parecía aprendizaje técnico. Todo parecía “estoy creciendo como desarrollador”. Pero hubo algo que no vi en ese momento: antes de abr...